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Comparte Goran Petrović su fe en la palabra

octubre 26, 2016

Reforma

Para Goran Petrović la lengua es tan sagrada que la considera el cordón umbilical que nos une a Dios. Por eso sostiene que es un retroceso el que actualmente las personas utilicen emojis para expresar sus emociones a través de los teléfonos móviles, en lugar de utilizar la palabra.

Estamos regresando a las formas más primitivas de los pueblos, que se comunicaban a través de dibujos porque no existía la escritura, lamentó.

El escritor serbio afirmó que, según los lingüistas, una persona normal usa, en promedio, 800 palabras a diario para comunicarse, mientras que William Shakespeare usaba 10 mil. “El mundo siempre ha tenido sus altibajos. Tal vez éste no es un bajo del altibajo, pero estamos al borde de la caída”, señaló en una entrevista en la que expuso su visión sobre las nuevas formas de lenguaje.

“Nosotros casi siempre hemos inventado algo que ha sido bueno al inicio, pero luego le damos un mal uso”, lamentó sobre lo que considera la profanación de la lengua.

El escritor serbio, traducido al español por la editorial Sexto Piso, disertó sobre los cambios que ha habido en el lenguaje de diferentes países, influenciados por la migración, la globalización o las guerras.

El también autor de El cerco de la iglesia de la Santa Salvación, Atlas descrito por el cielo y La mano de la buena fortuna, no quiso definirse como una persona apegada a la religión, pero insistió en que la lengua y la palabra son el cordón umbilical con lo divino.

“La palabra fue la primera conexión entre Dios y el hombre. Esa primera palabra la veo como el cordón umbilical que conecta a la madre con su hijo. Dios nos dio la palabra y nos dejó ir al mundo”, insistió en la entrevista.

“Tal vez todo lo que se ha dicho hasta ahora es una gran oración dirigida a Dios o dirigida a alguna otra civilización, y tal vez es necesaria sólo una palabra más para que Dios, o alguien más, nos oiga”.

Petrović sigue teniendo fe en la literatura y en la palabra. “Tengo fe en la literatura, pero no todos los días”, dijo.

El autor no está en contra de la tecnología, pero advierte que no tiene que sobrepasar las capacidades del ser humano. “Tengo la sensación de que mi literatura transmite los sentimientos de mi cultura”.

Nota publicada en el diario Reforma